El renacimiento de una historia necesaria. El éxito de Here comes your man
La pausa obligada que supuso la pandemia no solo detuvo funciones y cerró teatros, también removió emociones, distorsionó las prioridades y sacudió la forma en la que nos relacionamos con el arte. Tras ella, algunos espectáculos no solo han vuelto a la vida, sino que además lo han hecho con una fuerza renovada, como si el escenario los reclamara con más urgencia que nunca. Here comes your man es uno de esos casos.
Esta obra, que en su esencia explora el bullying por la orientación sexual que muchas personas sufren y han sufrido en el colegio, ha encontrado en la temporada 2024/25 su mejor versión hasta la fecha: más de 1.300 personas ya la han presenciado, emocionado, y aplaudido. Porque Here comes your man no impone, no enseña, no moraliza: simplemente comparte. Y eso, hoy más que nunca, tiene un valor inmenso.
Lo que comenzó como un proyecto con vocación honesta ha crecido hasta convertirse en una cita imprescindible, en una función más que necesaria. La respuesta del público ha sido cálida, intensa y constante. Cada función ha sido testigo de una conexión profunda entre lo que sucede sobre las tablas y quienes lo observan desde la butaca. Esa conexión, difícil de explicar con palabras, es el reflejo de algo verdadero: una historia contada con respeto, sensibilidad y coraje.
Este verano, con motivo de la celebración de la semana del Orgullo Gay, la obra regresará a la Sala Tarambana los días 02 y 03 de julio, reafirmando su compromiso con la visibilidad, la diversidad y la emoción real. Esta elección no es casual: es una declaración de intenciones. Es un acto de presencia, de memoria, y de celebración. Es recordar que el orgullo no es solo fiesta, sino también visibilidad, resistencia y arte. Que la cultura también es una forma de reivindicación, de cuidado y de construcción colectiva.

Here comes your man no solo ha sobrevivido a tiempos inciertos: ha renacido. Esta nueva etapa no se trata de volver al punto de partida, sino de crecer desde lo vivido. Es un renacimiento con cicatrices, pero también con más fuerza, con más verdad. Una obra que no solo se representa, sino que se siente. Que no solo cuenta una historia, sino que nos invita a mirar de frente la nuestra.









